Ana Luisa De Maio

La división de poderes.”El pueblo no manda ni gobierna sino a través de sus representantes”

Por Ana Luisa De Maio

La conflictividad derivada de un sector de la producción y el Gobierno Nacional, sacude el sistema normativo argentino. El mecanismo regulador del comercio exterior  utilizado desde hace décadas aparece confrontado -recién ahora- con la Constitución Nacional. Los intereses y el juego político en pugna  implosionó  el vaivén jurídico. Los doctrinarios  -ya no en voz baja-  se preguntan si las reglas son válidas. Es curioso que durante tantos años, el debate no haya aparecido públicamente y si así hubiese sido, nos preguntamos qué otras razones hicieron que se guardara bajo el felpudo de las cosas no resueltas. La parálisis y el estancamiento también culpa a los intelectuales y estudiosos de la ley. Mucho más, claro está, a los tantos Diputados y Senadores que han ocupado las bancas del Congreso de la Nación Argentina, y que  – quizás por requerimiento de una población harta o por imposición del Ejecutivo-  toma, al fin, cartas sobre el asunto. Obligatoriamente deberán hacerse cargo de la definición. ¿Por qué no antes?  ¿Convenía pasar por alto la presupuesta antijuridicidad?

El Órgano Ejecutivo invariablemente suele ser desmenuzado en su hacer,  porque -ya se ha escrito por siglos- tiende a concentrar la porción de poder que le compete ejercer. Todas las miradas y estudios se centralizan en sus decisiones, desentrañando su apego al bloque de legalidad, con mayor o menor vigor según los tiempos. Sin embargo, ese mismo escrutinio debería hacerse sobre todos los Órganos que cumplen las funciones y potestades del Estado.

El Congreso Nacional ha aparecido, en la mayoría de los casos   siempre detrás de los acontecimientos. En este tema, hizo presencia con su silencio, con excepción de algunas voces opositoras conocidas, que no representaban a su banca sino al partido político que adhieren, intentando despegarse de la llamarada de responsabilidad que les cabe como integrantes de un Congreso electo e impasible ante acontecimientos institucionales de gravedad. Sucedió en la mayoría de las crisis y repite la enmascarada salida: la delegación de las facultades que le son propias.  ¿Poncio Pilatos? Con Constitución reformada o no, fue y es la única manera que encuentran los legisladores de salir ilesos. No cumplen con su mandato.  No se responsabilizan ni se los responsabiliza. No abonan  costo político alguno.

Se nos indica e instruye -con tesón y arduamente-  sobre el control de la calidad institucional, haciendo hincapié en el avasallador hacer de un Ejecutivo históricamente fuerte, la injerencia en el Órgano Judicial, su independencia o subordinación,  las listas sábanas, el proceso de elección, los mecanismos de mayoría automática, etc.  Aún así, los integrantes del Congreso callan. Los representantes electos  por las Provincias y los habitantes de la Nación tienen el deber de  ser la voz de un pueblo que no gobierna ni manda  sino a través suyo. ¿Cuándo tomarán conciencia de ello? ¿Cuándo el Congreso Nacional hará honor a su función? Los Senadores de la Nación saben que no pueden olvidar que simbolizan y defienden los intereses de sus Provincias en una República que busca preciarse de serlo. ¿Hace falta que San Luis se presente ante la Justicia por la inconstitucionalidad del sistema de los derechos de exportación, para así poder  obtener mayores recursos coparticipables  derivados del plus rentístico que surgiría de su inaplicabilidad?  ¿Es necesario que ante la puja de los poderes económico e institucional, absorba con liviandad que “les enseñarán a legislar”?

La alerta no es fatua.  Se alzan -nuevamente- voces intencionadas que pregonan la innecesaria presencia del Congreso como institución porque sus integrantes nada hacen. Y con términos facilitas, proponen la utilización del principio que ya nuestro país ha sufrido: Si es ineficiente, no sirve. Si no sirve, mejor que no exista. Algunas Provincias  han adoptado el sistema de la  Unicameralidad del Órgano Deliberativo. Argumentan que utilizan menos recursos económicos y se dinamiza su accionar. Bien se sabe que no es cierto. No sólo no es más dinámico, sino que -y esto es lo preocupante- las representaciones se achican, y las minorías no tan menores,  no encuentran cabida en sus expresiones. Menos gente, menos voces, menos debate, menos información.

El Congreso de la Nación Argentina debe sumar. La calidad institucional se mide por el debido funcionamiento de todos sus órganos: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. No dejemos que por unos pocos que gritan fuerte el “no sirve”, terminemos creyendo que no debería existir. Defendamos al Congreso Nacional y exijamos a los legisladores que hagan lo que deben hacer: trabajar, rendir cuentas, estudiar, escuchar, hablar por nosotros, proponer, explicar, informar, legislar, prevenir respuestas a  conductas y situaciones abstractas, y representar entre otras tantas funciones. Un Congreso Nacional cuyos integrantes conozcan y actúen con todas las atribuciones que la Constitución le reserva, -con la sapiencia y el valor que  merece el pueblo que los eligió- y que comprenda que delegar no es su único atributo. Es indudable que ante la inacción de una pata del trípode,  alguna de las otras dos cubrirá el espacio para conseguir el equilibrio. El Ejecutivo avanza porque el Legislativo lo pide por delegación y se lo permite. El Judicial llama a la conciliación, porque el Ejecutivo no acuerda.  El triángulo sigue sin cerrarse aunque aparente armonía.

Que se hagan cargo y actúen, porque nosotros, los comunes, la plebe, la horda, aún seguimos sosteniendo -por ideas y convicción- a la Institución del Congreso de la Nación Argentina.

 

About these ads

agosto 24, 2008 - Posted by | Artículos, De la Res Pública, Documentos, General, Home, Opinión, Politica

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: