La distribución de los ingresos
Mayo 7, 2008
Autor: Silverio Enrique Escudero. Periodista. Historiador. Artículo Publicado en “Comercio y Justicia” Cdad. De Córdoba, Pcia de Córdoba, el 26 de Marzo del 2008
La rebelión de los agricultores sacude a la Argentina. Los cortes de ruta se multiplican por cientos a lo largo y ancho del país. Es la respuesta a la política de retenciones móviles a las exportaciones instrumentada que ha sido interpretada como “arbitraria y confiscatoria”, ya que ahonda la concentración de la riqueza en pocas manos, acusando al Gobierno nacional de connivencia con las multinacionales, los grupos exportadores y un puñado de grandes industriales.
Es la mayor rebelión agraria que se tenga memoria desde los tiempos del Grito de Alcorta. Aquella gesta fue heroica. La protagonizaron los colonos de la provincia de Santa Fe cuando reclamaban una rebaja general de los arrendamientos y aparcerías, y un mejor trato por parte de los dueños de los campos que, mostrando un profundo espíritu xenófobo proclamaban la vigencia de supuestos valores raciales superiores que los hacía dueños -en absoluto de la “única” razón posible.
Resulta oportuno recordar a Francisco Netri, que describió con pluma maestra el conflicto: “El ejército de colonos llegado de allende el océano con la firme intención de dedicarse al trabajo de los campos, huye de aquél, por las injusticias, las usuras estranguladoras, las usurpaciones, la sed y el hambre, hacia el centro argentino, donde se humilla a vivir de cualquier modo con tal de habitar en un ambiente de apariencias, más civilizado, aparentemente, menos peligroso, con la ilusión de que el fenómeno de la especulación, aunque no sea más que por un día, pueda concederle la realización de aquel sueño de riqueza que es medio y causa de su viaje ultramarino, asaz desgraciado (…) Estos hombres de campo ya no luchan para sí, sino por sus hogares y por sus hijos, para que tengan la seguridad de un futuro de la que ellos carecen. Estar a su lado en esta hora debería ser la posición de todos”.
La explotación se daba por las altas tasas de arriendo, con cláusulas establecidas en los contratos realizados unilateralmente por los propietarios. En “La Tierra”, el diario que sostuvo la lucha, formando al lado de los agricultores, transcribe el extracto de una de los cientos de cartas enviadas, en la que se denuncia la explotación a la que estaban sometidos los colonos “(…) Comunico a Ud. que según voces que corren por esta colonia, algunos propietarios se están vengando con algunos chacareros. Ayer me encontré con el chacarero Esteban Pavich en la estancia “Santa Catalina” de Martelli Hnos. El chacarero estaba llorando. Yo pregunté lo que tenía y me dijo: Vea, he cosechado 215 kintales (así se encuentra escrito en la carta original) con 35 kilos de lino, me han quedado 60 bolsas para semillas, lo demás lo he entregado a Martelli Hnos. para que se cobre el arrendamiento y el resto me lo acredita y si no alcanza (así se encuentra escrito en el texto original) para cubrir las deudas, con el maíz saldaré todo”.
Los trabajadores rurales de distintos pueblos de la Pampa Gringa, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y La Pampa, se juntaron y dieron pelea, acompañados por el conjunto de la sociedad.
El conflicto obliga, exige recordar algunas cuestiones que, por simples, o supuestamente por ser -en exceso- conocidas, están fuera del debate que ocupa la primera plana de los medios de comunicación. ¿Resulta necesario señalar que la suerte de los productores agrícolas depende de dos factores geográficos fundamentales, el clima y el suelo? ¿Qué la calidad de los suelos se origina, como es sabido, en función del clima, la vegetación y la composición del subsuelo? ¿Corresponde entonces, suponer que las imposiciones y gabelas deben ser proporcionales a la feracidad de los campos de cultivo? ¿El rinde es igual en la pampa húmeda que en el noroeste de la provincia de Córdoba o en la travesía puntana? La pampa húmeda y el sur de la Mesopotamia constituyen la mejor región agrícola argentina, una de las más feraces del mundo. Su extensión, de unos 650.000 Km., ve enriquecida su perspectiva económica por la cercanía del litoral atlántico (bajo costes en transporte y fletes), y la presencia del río Paraná, que la hace comparable a las planicies norteamericanas, la del Danubio y las estepas ucranias o la llanura china que medio entre los ríos Huang y Yang Tse. ¿Hace falta abundar sobre las condiciones económicas de las otras regiones citadas? ¿Merecen igual tratamiento tributario los pequeños y medianos productores, con rentabilidad acotada que los latifundistas?
“Nuestra Constitución -opina Ana Luisa De Maio- establece los principios de proporcionalidad y equidad en los tributos. La proporcionalidad radica, medularmente en que los sujetos pasivos deben contribuir a los gastos públicos en función de su capacidad económica, debiendo aportar una parte justa y adecuada de sus ingresos, utilidades o rendimientos. Los gravámenes deberían fijarse considerando esa idoneidad abstracta contributiva de cada sujeto pasivo, de manera que los que obtengan ingresos elevados tributen en forma cualitativamente superior a los de medianos y reducidos recursos. Su cumplimiento se efectiviza a través de tarifas progresivas -intentando no generar un sistema regresivo- consiguiendo fuentes de ingresos de forma equitativa. Claro, todo depende del fin de cada política fiscal: promocionar, neutralizar o desalentar actividades desarrolladas por pequeños, medianos o grandes productores. Y eso es, hasta el momento, lo que no queda claro entre el discurso y la realidad planteada”.
Julio 24, 2008 a 4:51 pm
La Argentina como todo pais que es democrático presenta una realidad aparente, una ficción, pues sostiene la libertad y la igualdad pero de manera formal. La igualdad se ve desvirtuada por los privilegios que otorga el capitalismo, el cual se ve alimentado por la libertad que sostiene nuestra constitución, marcando diferencias sociales. Y la libertad como bien supremo, se nos limita por una parte, por la existencia de una autoridad (que esta bien debe existir para organizarnos para vivir en sociedad, no soy anarquista), y por la carencia de posibilidades y oportunidades para todos por igual; libertad que desde este punto de vista solo se da a una parte de la sociedad. Entonces libertad para un sector, igualdad formal. ¿Es la solución volver a un Estado intervencionista tendencia que parece tener la politica actual?, ¿es adecuada la politica distribucionista mirando a la igualdad en la comunidad, por sobre el individualismo? ¿limitación al principio de la autonomia de la voluntad por leyes del estado?…retenciones? ¿se puede confiar en el ejecutivo la distribucion de riquezas o lo tiene que hacer el legislativo? y una última pregunta ¿hasta cuando se extenderá el estado de emergencia y la delegación de super poderes al ejecutivo?
Agosto 2, 2008 a 9:29 pm
Diego Acosta: Es cierto. Libertad e Igualdad son dos valores que filósofos y teóricos políticos han tratado de desentrañar en los estados democráticos.Rousseau y Tocqueville son clásicos ejemplos. Ud comenta “la libertad que sostiene nuestra constitución, marcando diferencias sociales”, y claro que es así desde que Juan B. Alberdi recalcó que la libertad civil es más importante que la libertad política y que en todo caso aquélla la contiene.(Aunque esta afirmación debería llevar más apreciaciones). Las preguntas que Ud. hace, son las que en constante juego nos preocupan. Pero,vale aclarar que el Estado siempre interviene. Con acciones u omisiones. Hace o no hace, dejando hacer.
El bien supremo por sobre el individualismo, afirmó Krausse, pero nunca sobre la persona.
Gracias por su comentario, es atinado, y reflexivo.